Es natural que haya diferencias, discusiones o etapas en las que parece que la conexión se ha debilitado. Sin embargo, hay ocasiones en las que los conflictos, la distancia o el malestar se vuelven persistentes y afectan a la relación y al bienestar individual. En esos momentos, la terapia de pareja puede ser una herramienta valiosa para reencontrarse, entenderse y decidir juntos cómo seguir y hacia dónde.
¿Qué es la terapia de pareja?
Aún a día de hoy hay muchos prejuicios y dudas sobre lo que es ir a terapia de pareja, con razón, porque durante mucho tiempo se ha pensado que había que estar «realmente mal» para acudir a un profesional. Lo que ocurre cuando pensamos así, es que a veces es demasiado tarde.
A fin de cuentas, la terapia de pareja es un espacio de acompañamiento profesional donde ambos miembros pueden expresarse, comprenderse y mejorar su relación con la guía de una profesional. No se trata de “buscar culpables” ni de “arreglar al otro”, sino de aprender nuevas formas de comunicarse, resolver conflictos y reconectar emocionalmente.
A veces se busca ayuda para recuperar el vínculo, y otras, para cerrar una etapa… En cualquier caso, el objetivo es que ambos puedan tomar decisiones desde la claridad, no desde el desgaste.
Señales de que podría ser momento de acudir a terapia de pareja
Si te sientes identificado con varias de estas situaciones, quizá sea un buen momento para pedir ayuda profesional:
🌿Las discusiones se repiten una y otra vez, sin llegar a acuerdos ni soluciones
🌿La comunicación está rota: ya no os entendéis o evitáis hablar de ciertos temas
🌿Sentís distancia emocional o física: falta de cariño, de deseo o de intimidad
🌿Uno de los dos (o ambos) siente soledad dentro de la relación
🌿Hay desconfianza, celos o heridas que no lográis superar
🌿Habéis pasado por un cambio importante (maternidad/paternidad, duelo, mudanza, problemas económicos…) y la relación se ha resentido
🌿Pensáis en la separación, pero no sabéis si aún se puede recuperar lo que teníais
¿Qué se trabaja en las sesiones?
Cada pareja es diferente, pero algunos de los aspectos más comunes que abordamos en terapia son:
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Comunicación y escucha activa. Aprender a expresar necesidades sin herir al otro ni tratar de «ganar»
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Gestión de conflictos. Identificar patrones y romper el círculo de discusiones repetitivas
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Reconexión emocional y sexual. Redescubrir el vínculo afectivo y el deseo
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Roles y expectativas. Equilibrar responsabilidades y comprender las necesidades mutuas
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Proyecto común. Redefinir metas compartidas y fortalecer la complicidad
Acudir a terapia de pareja no significa que la relación esté fracasando. Al contrario, es un acto de valentía y compromiso con uno mismo y con el otro. Muchas parejas descubren en este proceso nuevas formas de amarse, de comunicarse y de convivir.
La terapia no siempre busca “volver a estar como antes”, sino aprender a construir una relación más consciente, saludable y coherente con la etapa actual de vida.
