TRISTEZA POSPARTO VS DEPRESIÓN POSPARTO
El posparto es una etapa de enorme intensidad emocional. La llegada de un bebé implica cambios físicos, hormonales, psicológicos y sociales que pueden impactar profundamente en el bienestar de la madre. En este contexto, es habitual experimentar altibajos emocionales. Sin embargo, no todas las experiencias son iguales, y distinguir entre tristeza posparto y depresión posparto es clave para poder ofrecer el apoyo adecuado.
Los pensamientos que pueden aparecer en este periodo se centran en aspectos tales como las expectativas y capacidades sobre la maternidad, sentimientos de culpa por no ser buenas madres o preocupación excesiva por la salud de la criatura.
¿Qué es la tristeza posparto?
Si al trabajo del parto, con el cansancio y malestar que lleva asociados, le añadimos los cuidados que exige el recién nacido y la falta de sueño que ello produce, pueden aparecer altos niveles de estrés. Este periodo, física y mentalmente agotador, hace que muchas mujeres experimenten el llamado maternity blues, también conocido como baby blues o tristeza posparto.
Se trata de una reacción emocional frecuente que aparece en los primeros días tras el nacimiento del bebé. Se estima que afecta aproximadamente a un 80% porcentaje de mujeres en esta etapa y está relacionada principalmente con los cambios hormonales y la adaptación inicial.
Entre sus síntomas, nos podemos encontrar:
- Llanto y tristeza
- Irritabilidad
- Sentido exagerado de empatía
- Ansiedad
- Labilidad del estado de ánimo (subidas o bajadas, la famosa montaña rusa)
- Sentirse abrumada
- Insomnio o problemas para quedarse dormida
- Fatiga/agotamiento
- Frustración en relación con la maternidad
Estos síntomas suelen comenzar entre el segundo y tercer día después del parto y se prolonga hasta el décimo día. Normalmente remiten espontáneamente a las dos semanas del parto, sobre todo si se presta a la madre el apoyo familiar y social adecuado. Por ello es importante implementar una red de apoyo social que ayude a mitigar el impacto de los primeros días de estrés. Sin embargo, si estos síntomas persisten durante mas de dos semanas, pueden derivar en una depresión posparto, que requerirá una atención psicológica especifica.
¿Qué es la depresión posparto?
Por su parte, cuando hablamos de depresión posparto, hablamos de un trastorno del estado de animo afectivo que puede darse hasta un año después del parto y va más allá de una reacción adaptativa y requiere atención profesional.
Entre sus síntomas pueden aparecer:
- Tristeza persistente
- Llanto frecuente, incluso por pequeñas cosas
- Baja concentración o indecisión
- Dificultad para recordar cosas
- Sentimientos de inutilidad, inadecuación o culpa
- Irritabilidad
- Pérdida de interés en cuidar de uno mismo o del bebé
- Falta de ánimo para hacer tareas cotidianas
- Agitación o retraso psicomotor
- Fatiga, pérdida de energía
- Insomnio o hipersomnia
- Disminución o aumento significativo del apetito
- Ansiedad manifestada a través de pensamientos y miedos
- Sentirse abrumada
- Síntomas somáticos como dolores de cabeza o pecho, palpitaciones, entumecimiento e hiperventilación
- Mala vinculación con el bebé, falta de interés por el bebé, la familia o realizar actividades
- Pensamientos obsesivos de hacer daño al bebé
- Pérdida de placer o interés en hacer cosas que solía disfrutar, incluido el sexo
- En los casos más graves, pensamientos recurrentes de muerte, suicidio o infanticidio
Como puedes observar, hablamos de síntomas que tienen una interferencia mayor en la vida de las personas que en el caso de la tristeza posparto, que no impide el funcionamiento diario.
Estos síntomas suelen comenzar aproximadamente en los tres primeros meses de posparto, pueden durar hasta dos años después del nacimiento y se estima que la sufren entre un 10 y un 15% de mujeres en esta etapa.
Se trata de un trastorno que suele pasar desapercibido, ya que las mamás sienten vergüenza por tener síntomas de tristeza, ya que se espera de ellas que sea un momento ideal de sus vidas (si ha nacido tu bebé… ¡¿cómo vas a estar triste?!). La famosa idealización de la maternidad hace que se oculten sus síntomas y no compartan con los demás lo que piensan y sienten, ya sea por miedo al juicio de las demás personas, por tener unas expectativas muy altas o no cumplir con lo que los demás esperan de ellas.
Aunque no existe una única causa de depresión posparto, es cierto que podemos nombrar algunos factores que pueden aumentar la probabilidad de padecerla, por ejemplo:
- Tener una historia previa de depresión o ansiedad
- Falta de apoyo social
- Problemas de pareja
- Haber vivido un parto traumático
- Expectativas irreales sobre la maternidad
- Dificultades con la lactancia
- Estrés acumulado
Quizá estés leyendo esto y te sientas identificada con alguno o varios síntomas (y es completamente normal), porque además cada persona es un mundo, cada una tiene sus circunstancias particulares y no todo se puede evaluar de la misma manera. Eso sí, te animo a pedir ayuda si:
- Los síntomas duran más de dos semanas
- La intensidad aumenta con el tiempo
- Sientes dificultad para cuidar del bebé
- Aparecen pensamientos de hacerse daño o de no querer vivir
- Existe una desconexión emocional significativa
Muchas mujeres sienten que están siendo “malas madres” por no sentir esa felicidad inmensa que se supone que se debe sentir y por tener tus propias necesidades como persona y como madre. Para la sociedad ya has cumplido tu función (traer un bebé al mundo), con lo cual todas las necesidades que importan son las suyas.
Pero quiero que sepas que hablar sobre lo que sientes y lo que te pasa permite darte tu lugar, sentirte escuchada y comprendida. Y para eso existe la terapia, para comprender lo que está ocurriendo, para reducir o manejar la sensación de culpa, para trabajar esos pensamientos negativos acerca de tu maternidad, para fortalecer el vínculo con tu bebé y desarrollar estrategias adaptativas de afrontamiento de las distintas situaciones que surjan.
Porque no sentirte bien después de tener un bebé no te hace peor madre. Significa que estás atravesando un proceso que necesita apoyo, que estás descubriendo este nuevo rol, que te estás conociendo a ti misma como madre, tu nueva identidad y tus nuevas necesidades.
Y pedir ayuda es parte del cuidado.
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