loader image

Ansiedad en el embarazo

 Síntomas, causas y cuándo pedir ayuda

 

El embarazo suele representarse socialmente como una etapa de plenitud, ilusión y felicidad constante. Sin embargo, la realidad emocional de muchas mujeres es bastante más compleja. Junto a la alegría, pueden aparecer dudas, miedos e inquietudes que, en algunos casos, se transforman en ansiedad y puede interferir en el día a día.

Pero hablar de ansiedad en el embarazo no es negativo ni alarmista, más bien lo contrario: poner palabras a lo que ocurre internamente permite comprenderlo mejor, reducir la culpa y facilitar el acceso a apoyo adecuado cuando es necesario.

No podemos olvidar las demandas propias de la maternidad, así como los diferentes modos de crianza que existen hoy en día que no hacen sino generar dudas e inseguridades. Muchas veces se genera una presión por “proteger al bebé de padecer ciertos problemas psicológicos en el futuro” (¡aunque aún no haya nacido!), que hace que la madre desarrolle una autoexigencia que paradójicamente puede implicar para ella problemas emocionales como ansiedad o pensamientos del tipo «tengo que querer a mi hijo desde el momento en que nace» o «tengo que darle todo lo que me demande para evitar carencias futuras».

 

Revisando algunos estudios sobre ansiedad perinatal, se ha visto como los eventos estresantes de la vida son los predictores que mejor explican la ansiedad durante los tres trimestres del embarazo, específicamente los cambios asociados a las relaciones sociales. Es decir, el apoyo social y la satisfacción con la pareja parecen tener un efecto protector en el embarazo.

 

 

 

Empecemos por el principio, ¿qué es la ansiedad?

La ansiedad es una respuesta natural del organismo ante situaciones que percibimos como inciertas, exigentes o potencialmente amenazantes. Forma parte de nuestro sistema de supervivencia y, en niveles moderados, tiene una función adaptativa: nos prepara para actuar, nos mantiene alerta y favorece la anticipación.

Durante el embarazo, esta respuesta puede intensificarse debido a múltiples factores. El cuerpo está atravesando cambios fisiológicos significativos (la famosa revolución hormonal), la mente y el cuerpo se enfrentan a una transformación importante y el contexto vital suele implicar nuevas responsabilidades.

Entonces es importante diferenciar entre una ansiedad esperable y adaptativa (ligada a la novedad y al cambio) y una ansiedad que se vuelve persistente, intensa, limitante o desadaptativa. Vamos a centrarnos en esta última.

Se ha obtenido una prevalencia de ansiedad en el embarazo de aproximadamente un 19,5 % en el primer trimestre, un resultado que se explica porque la madre en el primer trimestre se encuentra con un nuevo rol que tiene que asumir, con un malestar físico debido al cambio hormonal y con un momento de adaptación a la nueva situación.

En cuanto al segundo trimestre, se registró una prevalencia de 16,8 % que se explica porque en esta etapa las molestias físicas ya no son tan importantes y la mujer sí se siente más segura al tener un menor riesgo de pérdida del bebé y una mayor adaptación al embarazo.

Y en cuanto al tercer trimestre, se observó una prevalencia de 17,2 % debido a que en la última parte del embarazo sí que hay un cierto repunte de los síntomas de ansiedad más relacionados con la inminencia del parto, con respecto también al dolor y a los problemas relacionados con la salud del bebé en el nacimiento.

 

La ansiedad no siempre se presenta de forma evidente ni siempre de la misma manera. A veces se expresa a través del cuerpo, otras mediante pensamientos recurrentes o emociones difíciles de sostener, así que te cuento los síntomas más comunes:

Síntomas físicos:

  • Sensación de opresión en el pecho 
  • Palpitaciones o aumento del ritmo cardíaco 
  • Dificultad para respirar o respiración superficial 
  • Tensión muscular, especialmente en cuello y espalda 
  • Problemas digestivos (náuseas, diarrea, malestar abdominal) 
  • Mareos o sensación de inestabilidad 
  • Alteraciones del sueño (dificultad para conciliar o mantener el sueño) 

En el embarazo, estos síntomas pueden confundirse fácilmente con cambios fisiológicos propios de la gestación, lo que a veces dificulta identificarlos como parte de un cuadro ansioso.

Síntomas emocionales

  • Preocupación excesiva y difícil de controlar 
  • Miedo recurrente a que algo vaya mal 
  • Irritabilidad o cambios bruscos de humor 
  • Sensación de estar desbordada 
  • Hipersensibilidad emocional 

Síntomas cognitivos

  • Pensamientos intrusivos (imágenes o ideas no deseadas) 
  • Dificultad para concentrarse 
  • Necesidad constante de comprobar o buscar seguridad 
  • Interpretaciones catastróficas de síntomas físicos o pruebas médicas 

Hay una serie de preocupaciones universales relacionadas con la experiencia de maternidad. Se ha visto como la preocupación más relevante para las mujeres era la posibilidad de que «algo pudiera salir mal con el bebé». Otra preocupación también era el momento del parto y la posibilidad de un aborto espontáneo durante el primer trimestre.

 

La ansiedad también puede influir en nuestro comportamiento y conducta, haciéndonos:

  • Evitar ir las revisiones médicas por miedo a posibles noticias negativas
  • Buscar de manera excesiva de información en internet para tener sensación de control
  • Necesitar de forma constante de reaseguración (tranquilización externa, por ejemplo, visitas médicas constantes) 
  • Sentir una incapacidad para disfrutar del embarazo, no ilusionarse “por si acaso”

 

 

¿Por qué aparece la ansiedad en el embarazo?

Sabemos que la ansiedad es multicausal, es decir, no existe una única causa que la provoque sino que suele surgir de la interacción entre factores biológicos, psicológicos y sociales. Es decir, no podemos echarle la culpa de todo a las hormonas (que es verdad que influyen en la sensibilidad y regulación emocional) porque hay más cosas:

Por ejemplo, al que ocurre durante el embarazo y que experimentan muchas mujeres es la ambivalencia. Esto es, por un lado, desear tener un hijo y, por otro, estar preocupadas por todos los cambios que va a suponer en su vida, físicos, sociales…es decir, sentir emociones aparentemente contradictorias.

A esto debemos sumarle a la impredecible, incertidumbre e inseguridad del resultado: no saber en todo momento si el embarazo va bien, no saber interpretar las sensaciones porque son completamente nuevas, no saber si va a llegar a término sin complicaciones, si el bebé nacerá con buena salud o si habrá complicaciones durante el parto o cuándo nacerá. Por no hablar de las dudas sobre cómo seré yo como madre, cómo será mi pareja como madre o padre, cómo nos organizaremos, si lo haremos “bien”, si nos adaptaremos o nos costará…

 

También se ha visto como las vivencias previas tienen un peso significativo en la aparición de ansiedad durante la gestación, por ejemplo:

  • Si ha habido pérdidas gestacionales previas 
  • Si es el primer hijo o no
  • Si el embarazo ha sido mediante tratamientos de fertilidad o de manera natural
  • Experiencias médicas traumáticas en otros momentos
  • Historia de ansiedad o depresión previa al embarazo
  • Si cuenta con apoyo social o familiar

 

Estas experiencias pueden hacer que el embarazo se viva con mayor hipervigilancia y desencadene síntomas de ansiedad.

 

 

¿Cuándo es recomendable pedir ayuda profesional?

Es importante normalizar que no todas las mujeres necesitan intervención psicológica, ni sentir ansiedad es necesariamente tener un trastorno de ansiedad. Sin embargo, hay señales que indican que sería recomendable buscar apoyo, como por ejemplo:

  • Los síntomas están presentes la mayor parte del día 
  • Interfieren en el descanso o la alimentación 
  • Genera evitación (por ejemplo, no acudir a controles médicos por si acaso o no contar la noticia) 
  • Aparecen ataques de pánico
  • Hay pensamientos recurrentes que generan mucho malestar o te incapacitan
  • Se experimenta sensación de pérdida de control 
  • La intensidad de los síntomas aumenta con el tiempo 

 

También es importante pedir ayuda aunque los síntomas no sean extremos, si generan sufrimiento significativo. Porque las mujeres tenemos una tendencia a aguantar el malestar, a no pedir ayuda o no dejarnos cuidar, así que si crees que lo necesitas, por favor, pide ayuda.

 

 

¿Cómo puede ayudar la terapia perinatal?

Desde la psicología perinatal no solo trabajamos la ansiedad como un conjunto de síntomas para su regulación, sino que trabajamos entendiéndola dentro de un contexto. Ofrecemos un espacio especializado donde abordar estas vivencias desde la comprensión del momento vital que se estás atravesando.

 

 

Estrategias que pueden ayudarte en el día a día

Además del acompañamiento profesional, hay algunas prácticas que pueden resultar útiles si aún no te has decidido a dar el paso:

  • Limitar la sobreinformación: Buscar información es natural, pero el exceso puede aumentar la ansiedad. Es importante elegir fuentes fiables y poner límites.
  • Cuidar el descanso: El sueño es clave en la regulación emocional. Crear rutinas de descanso puede marcar una diferencia importante.
  • Conectar con el cuerpo desde un lugar amable: Practica ejercicio suave, estiramientos o prácticas como el yoga pueden ayudar a reducir la activación.
  • Hablar de lo que sientes: Compartir con personas de confianza reduce la sensación de aislamiento.
  • Practicar la autocompasión: Cambiar el “debería estar bien” por “estoy haciendo lo mejor que puedo con lo que siento”.

Sentir ansiedad durante el embarazo no te define ni habla de tu capacidad como madre. Habla de que estás atravesando un proceso profundo, lleno de cambios, y que tu cuerpo, tu mente y tu sistema nervioso están intentando adaptarse.

Pedir ayuda no es un signo de debilidad sino todo lo contrario, es una forma de cuidarte, y al cuidarte, también estás cuidando a tu bebé.

 

 

Si estás en esta situación

Si estás atravesando una pérdida, no tienes que hacerlo sola.
Puedes ver mi servicio de terapia perinatal online aquí
👉 O escribirme directamente


Te mando un abrazo enorme.

 

Comparte este artículo si te ha gustado

Artículos relacionados

¿Necesitas acompañamiento

en embarazo o postparto?

Si lo que estás viviendo te está pesando, puedo acompañarte con terapia perinatal online en embarazo, posparto o duelo perinatal.

Sobre Amaya Navarro

Psicóloga especializada en terapia perinatal online. Acompaño embarazo, posparto y duelo perinatal con un enfoque cercano y profesional.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Puedes revisar en los siguientes enlaces nuestra Política de Privacidad y en nuestra Política de cookies